Te extraño.
Extraño la imagen de mí
que aparece en tu mirada.
No la soltás,
y yo todavía no logro habitarla.
Solo en el reflejo de tus ojos
la encuentro.
Tal vez no quiero integrarla.
Tal vez me volví, sin saberlo,
adicto a tu forma de verme.
Quisiera limpiarte de símbolos,
de toda imagen prestada,
para mirarte otra vez
desde la inocencia
y no desde la ilusión.
¿Y si el destino no tiene nada para darme
porque yo soy
lo que necesito?
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