viernes, 26 de diciembre de 2025

Te pensé

 Pensé que me conocía.

Pero cuando te conocí,

me desconocí.


Pensé que me conocía.

Pero cuando sonreíste,

me perdí.


Pensé que me conocía.

Pero al habitar tu silencio

encontré respuestas.


Cuando seguí el camino

y apareció tu risa,

supe hacia dónde avanzar.


En la soledad de la noche

llegaste como una lluvia de imágenes

cayendo en mi mente,

y entendí que ya no estaba solo.


Cuando te vi entrar,

comenzó el día.


Cuando dejé de pensarte

y empecé a sentirte,

me sentí siendo sentimiento.


Y ahí,

volví.

jueves, 25 de diciembre de 2025

19/12

 A veces me pregunto:

si no existieras,

¿todo sería más liviano?


No tendría esta presión en el pecho,

ni el vacío,

ni la ansiedad,

ni el miedo.


Las cosas ya no saben igual.


Antes buscaba a alguien

para compartir viajes, sabores,

los colores de la mañana.


Hoy no busco:

te encontré.


Encontré una sonrisa que ilumina,

un espacio donde la intimidad

se une con la vulnerabilidad,

la valentía de seguir.


No solo te encontré:

me encontré.


Me encontré solo,

feliz,

llorando,

perdido,

genuino.


Sobre todo,

vivo.


Y si nuestros pasos se separan,

estas palabras

agradecen el instante.

lunes, 15 de diciembre de 2025

Pequeñas frases de amor

 Un pequeño recopilatorio de viejas memorias almacenadas. 


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Cuando lo sagrado se vuelve vulgar , cuando lo cotidiano mata la pasión.

En qué momento deje de sonreír por tu mirada, será que el fuego que alguna vez apagó nuestra sed se apagó.

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Dónde nace el amor en que parte de gesta, en las mariposas del estómago, en la mente que no deja de pensarte, ¿dónde encuentro las razones para amarte?

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Lo peligroso de amarte.


Lo peligroso de amarte, es la sensación de caer eternamente en tu mirada. 


De perder mi razón, de no encontrar solución a no tenerte, a no pertenecerte.

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Cuántas palabras te habré dedicado sin conocerte, cuántas horas de desvelo pensándote, cuántas cosas te regale sin tenerlas. Pise fuerte el cielo de las ilusiones y te contuve abrazando lo intangible. 


¿Quien sabra quién sos?

¿Quien sabra dónde estás?

¿Quien sabra el perfume de tus mañanas?


No comprendi tus formas en la realidad.

Solté mi imaginación ante la ilusión del amor, la idealización ganó. 

No hay mundo en el cual puedas existir, no hay lugar para vos en lo real. 


Solo en mi mente estás

Solo en mi corazón estás

Solo en mi alma estás.

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Las promesas vacías que nos prometimos, son la deuda de un tiempo que no conoce futuro. Son como cheques para un banco que no existe. 

 El tiempo tirano de lo nuestro, nos muestra con implacable verdad lo que somos. Cómo aquel polvo que se asienta en un camino de tierra, vemos claro el panorama, vemos cómo toda esa nube nos cegó. Cómo la promesa de un vivir con vos .


El color de las flores, la vida es vida

 No elegí el color de las flores. Ellas simplemente estaban ahí, resaltando entre el gris del pavimento, las estructuras rígidas y los días que a veces parecen repetirse. Mientras caminaba, su color —vibrante, único, frágil— me habló sin palabras. Hay cosas que no buscan llamar la atención, pero que cuando las ves, te hacen recordar que estás vivo.


La vida cambia, el color cambia. A veces lo que vemos es rojo, a veces negro, a veces apenas un matiz. Pero el color no siempre refleja lo que es, sino cómo lo estamos mirando. La vida, en su esencia, sigue siendo vida. No es resignación; es afirmación. No es evitar el dolor, es abrazarlo como parte del camino.


Aceptar el presente tal como es —aún cuando duela— es una forma de dejar de poner afuera lo que sólo podemos encontrar adentro. No somos víctimas del color que nos tiñe, sino observadores que pueden decidir cuánto dejarse teñir por él. Y también cuánto aprender. Porque el dolor enseña, pone a prueba, prepara el alma para recibir la alegría.


No hay una emoción concreta detrás de esta frase. Nació del estar presente, de ser consciente. Y no busca provocar nada específico. Está escrita para existir, para estar ahí como una flor en el camino. Tal vez alguien la vea y pase de largo. Tal vez alguien la vea y la guarde. Tal vez alguien la vea y la necesite.


Porque el color cambia. Pero la vida… la vida es vida.


(Algo que me nació al ver unas flores al caminar)