A veces me pregunto:
si no existieras,
¿todo sería más liviano?
No tendría esta presión en el pecho,
ni el vacío,
ni la ansiedad,
ni el miedo.
Las cosas ya no saben igual.
Antes buscaba a alguien
para compartir viajes, sabores,
los colores de la mañana.
Hoy no busco:
te encontré.
Encontré una sonrisa que ilumina,
un espacio donde la intimidad
se une con la vulnerabilidad,
la valentía de seguir.
No solo te encontré:
me encontré.
Me encontré solo,
feliz,
llorando,
perdido,
genuino.
Sobre todo,
vivo.
Y si nuestros pasos se separan,
estas palabras
agradecen el instante.
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