domingo, 1 de febrero de 2026

Te compré

 Compré esperanza.

Compré la promesa

de un futuro que no existe.


Si sabés que soy tan sensible,

¿cómo podés ser

un veneno tan dulce?


Tu sola presencia anestesia mi dolor.

Me quedo en pausa,

como si vivir pudiera esperar.


Qué crueldad deliciosa

tu mirada, tu sonrisa,

tu forma de tratarme bien.


Comparto tu sombra,

me rodea tu perfume,

y aun así el vacío

no se llena.


Hoy compré sufrimiento.


No para herirme,

no para lastimarme,

no para destruirme.


Lo compré

para reconocerme herido,

lastimado,

y vivo.

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